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martes, 30 de diciembre de 2008

Sepamos Mas (+)de la Biblia No.28

Somos Luz del Mundo
Mateo 5: 14-16 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. En 1 Juan 1:5, el apóstol nos dice que Dios es luz y que no hay ningunas tinieblas en Él. De manera simbólica, Juan pone en contraste la LUZ con las TINIEBLAS: la luz representa la pureza, lo santo, lo justo y lo bueno de Dios, mientras que las tinieblas representan la condición de corrupción, de depravación, de maldad, de pecado de los hombres.
¿Por qué Juan comparó a Dios con la Luz?
Analicemos las cualidades de la luz.
1.- La luz viaja siempre en línea recta. Dios es justo, su palabra es recta y Dios habla directamente, sin rodeos.
2.- La luz recorre 300 mil kilómetros por segundo, irradiando a toda velocidad todo sitio sobre el cual viaja. Cuando entra usted a su recamara por la noche y enciende la luz, toda la habitación se ilumina de inmediato. Dios por su parte es omnipresente, el no viaja como la luz, el está en cualquier lugar y lo llena todo en todo.
3.- La luz disipa totalmente las tinieblas, no puede haber luz y oscuridad a la vez. De igual manera donde está Dios el mal se aleja. En lo espiritual las tinieblas simbolizan corrupción, pecado, inmoralidad y ausencia de Dios. Su luz las disipa.
Veamos algunos versículos que nos hablan de la luz de Dios:
Juan 1:4-5 - En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
Juan 3:19 , Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. De lo anterior se entiende que al encenderse la luz del evangelio algunos huyen de ella; no quieren escuchar ni recibir nada de Dios, se han habituado a vivir lejos de Él, aman la oscuridad y la inmundicia. Esta es una reacción natural de los incrédulos que se obstinan en permanecer en sus transgresiones. Sin embargo siempre habrá hombres y mujeres dispuestos a recibir la luz del evangelio.
Juan 8:12 ,Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Cada uno, como discípulo de Dios, necesita conocer Su Voluntad manifiesta en el Evangelio, que es luz que alumbra nuestro camino, pues aunque estamos en el mundo no somos del mundo. Como habitamos en medio de las tinieblas, necesitamos que la Luz de su Palabra nos ilumine. Juan 9:5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Jesús es consciente de su papel: es luz del mundo: Mas, sabedor de que un día tendría que marcharse, nos deja esa responsabilidad.
Juan 12:46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Si alguien dice que cree en Jesús, está en la luz. Pero si dice que cree y aborrece a su hermano anda en tinieblas. Dios es luz, Jesús es la luz del mundo y su palabra también es luz del mundo.
Salmo 119:105 Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.
Proverbios 6:23 Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen. La luz participa en un fenómeno físico llamado reflexión, en el cual cada rayo rebota sobre superficies pulidas como un espejo. Si usted despierta en medio de la oscuridad y se planta frente al espejo no verá absolutamente nada, pero si enciende la luz ya podrá observarse en el espejo. Eso ocurre gracias a la acción de la luz, no a la acción del espejo. Asimismo la luz del evangelio es la que nos hace ver la condición en la que nos encontramos, de ahí la importancia de ser iluminado con la luz del evangelio y no con sabiduría o con teorías humanas.
5.- Otro fenómeno asociado a la luz es la refracción, el cual ocurre cuando la luz atraviesa el agua, mas no en línea recta, sino de forma dispersa, lo cual se debe a que en el medio acuoso la luz disminuye su velocidad. La aplicación espiritual es muy similar: la palabra de Dios, que es luz, entra por nuestros oídos y se refracta hacia nuestro corazón, a la mente, a la conciencia y a todo nuestro ser.
Hebreos 4:12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. De ahí la importancia de hablar de Cristo, de la verdadera luz del evangelio a toda persona, lo cual ilumina el entendimiento. De hecho ahora mismo, al leer estas líneas, ninguno se escapa de recibir Su Luz.
Nuestros ojos son la lámpara a nuestro cuerpo.
Mateo 6:22-23 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
Jesús dice que la lámpara del cuerpo es el ojo, pero no nos habla del órgano que hace posible la visión, sino de un ojo espiritual. El globo ocular no ilumina el cuerpo, es obvio, sólo entendiendo estas palabras en el ámbito espiritual comprendemos su significado. La palabra “bueno” se tradujo de una palabra griega que significa ver en una sola dirección, ante lo cual cabe preguntarnos ¿cuál es la dirección hacia la cual, en lo espiritual, nuestros ojos deben de ver? La Biblia dice que debemos poner nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe; sin embargo en el mundo y aún en las iglesias muchos ponen los ojos en los hombres, en los líderes, en los cantantes. Debemos eliminar toda distracción respecto al mundo y poner nuestra mirada siempre en el Señor.
Recordemos cuando dos ángeles vinieron a Lot para advertirle que Dios destruiría Sodoma y Gomorra. Le indican que abandone su ciudad, junto con su familia, sin mirar atrás y sin parar hasta pasar la llanura. Mas la esposa de Lot miró hacia atrás y quedó convertida en estatua de sal. ¿Qué significa esto? Jesús nos lo explica: Lucas 9:62 Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios. Es decir, si tú eres un verdadero discípulo no puedes decir yo amo a Cristo pero me gusta el mundo. Es imposible, el tal no es un discípulo.
Por su parte la palabra maligno se tradujo de una palabra griega que significa: ver lo perverso, ver lo corrupto, ver lo inmoral.
La forma en que Dios diseñó la anatomía del globo ocular también arroja luz para entender mejor:
La retina tiene millones de bastones y conos. Gracias a ellos podemos ver a colores. Cuando baja la intensidad de la luz, los conos que están en la retina no reaccionan y se nos nubla la vista, entonces los bastones se adaptan paulatinamente a la condición de oscuridad, lo cual logran en un lapso de unos cuantos minutos. Es lo que nos ocurre cuando entramos a la sala de cine cuando la cinta ya ha iniciado: uno puede ver la pantalla radiante de luz y, al desviar la vista, nos quedamos en tinieblas y nos es difícil encontrar un lugar vacío para sentarnos. Luego de unos minutos podemos ver nuevamente en la zona oscura.
Así ocurre con algunos cristianos que no ponen su vista en la luz de Cristo, en el evangelio de la Luz: giran su vista a las penumbras buscando su lugar y no ven con claridad; ya han nacido de nuevo, pero un falso evangelio los tiene en penumbras, mostrándoles un Jesús que no es el de la Biblia y que, por lo tanto, carece de luz. En estas condiciones, cuando vienen los sinsabores de la vida, no saben qué hacer porque carecen de la luz del evangelio que les brindaría dirección. Nuestra vista natural puede ser defectuosa por males como la miopía (tienes que acercarte a las cosas para poder verlas bien) o el astigmatismo (tienes que alejarte de las cosas para poder apreciarlas). Una cirugía puede corregir totalmente el problema. Todo indica que en lo espiritual muchos cristianos necesitan una intervención para quitar de sus ojos las tinieblas en las que su vida ya está envuelta. Es el caso de aquellos que habiendo recibido el Evangelio no cambian de vida, que no experimentan los efectos de una verdadera conversión, que se dicen cristianos y pretenden engañar a quienes les rodean y aún engañarse a sí mismos. Afirman que ven, pero viven en la oscuridad.
La luz del evangelio en alta definición.
El ojo humano tiene la habilidad de descomponer los rayos de luz blanca para que el cerebro aprecie los colores. Eso nos diferencia de la mayoría de los animales que, aunque también ven, no pueden apreciar el color. Eso me hace recordar cómo, hace más de treinta años, acostumbrados a ver televisión en blanco y negro nos la presentaron “a todo color”: nuestra sorpresa al ver colores sobre la pantalla era mayúscula. Mas ahora ha aparecido la televisión de alta definición con pantallas de cristal líquido o plasma y todo se ve aún más claro, con una calidad francamente impresionante. Esto mismo ocurre en nuestra vida espiritual: cuando estamos acostumbrados a recibir enseñanzas superficiales, sin sustento o desviadas sobre el Evangelio es como si viéramos apenas a Dios como una sombra monocromática. Mas si el líder asume la responsabilidad de estudiar a fondo la Palabra y la enseña con denuedo, sus ovejas comienzan a ver colores. Si el estudioso se esmera más y, por decirlo de algún modo, se lanza desde el trampolín al estanque de la Palabra para profundizar en ella todo se va esclareciendo para él y para quienes reciben sus enseñanzas como si pasaran de la visión a colores a la de pantalla de plasma. Recibimos así, por decirlo de algún modo, la Palabra en alta definición.
Somos luz del Mundo
Jesús dijo a que sus discípulos somos la luz del mundo. Eso quiere decir que tenemos la capacidad de reflejar y refractar la luz que recibimos hacia el mundo. Aquí la palabra mundo se traduce de la palabra griega “cosmos” que tiene dos significados, uno literal que es el globo terráqueo, y otro figurado que se refiere a la gente que vive en el mundo. ¿Quién vive en el mundo? En el mundo vive la gente que no conoce a Dios, los que están en tinieblas. Mas Cristo, quien es Luz y nos ha dado la luz, va puliendo y formando nuestro carácter. Mientras más nos parecemos a Él, más reflejamos Su Luz y la refractamos al mundo, ¿Cómo vamos a reflejar la luz que Cristo nos ha dado? Con nuestra vida, con nuestro testimonio. Por ejemplo, ¿cuántas esposas esperan la conversión de sus maridos al Señor? La Biblia dice cómo hacerlo:
1 Pedro 3:1- Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Tristemente muchos líderes de la iglesia de hoy, en penumbras, aconsejan a mujeres que atraviesan por esta situación que le den prioridad a servir en la iglesia aunque ello les cueste descuidar su casa y a su marido, todo en nombre del amor a Dios. Algunos hasta llegan, torpemente, a sugerir el divorcio. La ignorancia hace que olviden lo que dice la Palabra al respecto: que las mujeres estén sujetas a sus maridos para que también los que no creen a la palabra sean ganados sin palabras por la conducta de sus palabras, es decir, por el ejemplo, por su testimonio, atendiendo bien sus deberes primeramente con los suyos. Nuestro caminar en la luz de Cristo, dice más que nuestras palabras.
Oremos. Padre, te damos gracias por tu palabra que es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino. Gracias por el privilegio de poder ser iluminados con la luz de tu palabra y contigo mismo Señor, que eres luz. Nos has hecho real sacerdocio, nación Santa, pueblo adquirido por Ti para anunciar Tus virtudes. Nos has llamado de las tinieblas a tu luz admirable, mas si nuestra luz se apaga ¿cómo podríamos alumbrar al mundo?
Señor, te pedimos que sigas puliendo cada día nuestro carácter para reflejar más a Cristo, para reflejar mas tu amor, tu perdón y aún tu juicio, como lo hizo Noé por ejemplo.
Que cada cristiano haga resplandecer el amor de Cristo, sin que ninguno confunda el brillar de Cristo con hacer lo que hace el mundo. Que nuestra vida permanezca rendida a ti, reflejando a Cristo. En el Nombre de Jesús. Amén.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Sepamos Mas (+)de la Biblia No.27

La Sal de la tierra.
Mateo 5:13 -Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
¿Qué es la Sal?
La sal es el condimento más antiguo usado por el hombre. Ya en el año 2700 a.C. en China se usaba la sal para sazonar la comida. El libro de Job que fue escrito hace unos 3500 años hace una mención sobre la sal en el capítulo 6:6.
¿Comeráse lo desabrido sin sal? ¿O habrá gusto en la clara del huevo?
El uso más primitivo de la sal es la conservación de los alimentos, por lo cual en la antigüedad se trataba de un producto muy apreciado. Incluso se le llegó a llamar “oro blanco”. De “sal” viene la palabra salario, (del latín salarium). ¿Qué tiene que ver la sal con el salario? Sencillo: a los soldados de la antigua Roma se les retribuía su trabajo con una porción de sal. Cuando éstos salían a la guerra salaban sus alimentos para mantenerlos en buen estado por largo tiempo.
Se dice que la sal tiene por lo menos catorce mil usos benéficos diferentes. En cantidades adecuadas la sal ayuda a regular el ritmo cardiaco, previene espasmos musculares, evita la osteoporosis, regula el sueño y mantiene el equilibrio de azúcar en la sangre. De hecho el cuerpo humano no puede vivir sin sal. Sin embargo el exceso en la ingesta de sal produce males como la hipertensión. La presencia de sal en un alimento puede generar un sabor agradable o desagradable según la porción que contiene: menos sal o más sal de la necesaria hace que un alimento sea desagradable al paladar. Podríamos seguir enumerando los usos de la sal, pero baste por ahora con los mencionados.
Ahora surge una pregunta:
¿Por qué Jesús les dijo a sus discípulos que ellos eran la sal de la tierra?

Jesús les habla a los suyos en Mateo 5:13 y les dice “vosotros sois la sal de la tierra”. Esto quiere decir que al nacer de nuevo, el ser humano ya tiene la capacidad o la cualidad de sazonar, de ponerle el ingrediente necesario en la porción exacta a las cosas de la vida. El discípulo no llegará a ser, sino que ya es sal de la tierra. La palabra que se tradujo aquí como “sal”, viene del griego jàlas que por supuesto se traduce sal (el condimento), pero que tiene también un sentido figurado que se traduce como prudencia. Prudencia se entiende como cautela, moderación, equilibrio y balance. También significa sensatez, buen juicio. El Diccionario de la Real Academia Española define prudencia como una virtud que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo para seguirlo o huir de ello.
Dos de las cualidades de la Sal que Jesús tenía en mente eran:
1.- Su poder de conservación y 2.- La cualidad de dar sabor y sazón.
Jesús nos pide que conservemos y guardemos las verdades del evangelio y aplicar esas verdades en la medida exacta para darle el verdadero sentido y el mejor sabor a las cosas que nos pasan en la vida. En Apocalipsis, el Señor le habla a la iglesia en Filadelfia, la cual constituye el prototipo de lo que Él espera encontrar en nosotros cuando vuelva:
Ap. 3:8 - Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.
Observemos las dos cosas que los cristianos de Filadelfia hicieron:
1.- “Has guardado mi palabra”. La palabra guardado aquí, significa conservado, obedecido. ¿Qué conservó la iglesia en Filadelfia? Conservó las verdades del evangelio sin diluirlas para que no pierdan su sabor. Si uno prepara una olla de sopa para diez personas y la sazona sólo con 5 gramos de sal no va a saber a nada, estará insípida; pero si se le agrega un kilogramo de sal tampoco servirá: hay que usar la cantidad exacta de sal para que tenga buen sabor.
2.- “No has negado mi nombre”. Aunque hacerlo provoca persecución y ataques verbales o físicos como ya lo vimos en estudios anteriores, esta iglesia era fiel al respecto.
La sal en la Biblia tiene diversos simbolismos en la escrituras. Por ejemplo cuando se ofrecían los sacrificios en el Antiguo Testamento se ofrecía a un animal de lo mejor del ganado o las primicias de la cosecha, lo cual habla de que al Señor se le debe ofrecer lo mejor de nuestro ser. Enseguida el sacerdote esparcía sal sobre el sacrificio:
Ezequiel 43:23-24 -Cuando acabes de expiar, ofrecerás un becerro de la vacada sin defecto, y un carnero sin tacha de la manada; y los ofrecerás delante de Jehová, y los sacerdotes echarán sal sobre ellos, y los ofrecerán en holocausto a Jehová. La sal, como conservador de los alimentos, simboliza incorrupción, preservación, pureza. La sal era, en estos versículos, un símbolo de que el adorador conservaba un corazón limpio y puro delante del Señor.
Pacto de Sal
Levítico 2:13 -Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal.
El pacto de sal simboliza el compromiso de Dios de cumplir su palabra y sus promesas; mientras el sacerdote por su parte se comprometía a consagrarse solamente al Señor. Más adelante Dios ofreció a su propio hijo en sacrificio para limpiar nuestros pecados y lo selló con su sangre: es ésta la sangre del nuevo pacto de la que habló Jesús, y la sal que preserva el nuevo pacto es el Evangelio, ya que éste es perdurable (su palabra durará por siempre). Por lo tanto la Palabra es la sal que preserva las promesas de Dios. Cuando Jesús dice que somos la sal de la tierra, deja claro que sus discípulos tenemos la misma función que esa sal: nos conservamos, nos guardamos caminando en santidad para con Dios. Romanos 12:1-2 - Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. En estos versículos, el apóstol Pablo nos exhorta a ser santos, exclusivos, agradables a Dios, actuando de manera racional, es decir, de acuerdo con los razonamientos de Dios y no mediante nuevos cultos o pactos ajenos a las escrituras. Pablo nos anima a no conformarnos ni amoldarnos al estilo de vida de estos tiempos y al pensamiento del mundo, sino que transformemos nuestro entendimiento y nuestra mente. Aquí la palabra transformaos viene del griego “metamorfos”, que es la misma palabra que se usa para describir la conversión de la oruga en mariposa. De igual manera Jesús nos pide que nos convirtamos de nuestra vieja manera de vivir terrenal a la de un verdadero discípulo, que pasemos de la naturaleza de gusanos a la de águilas por medio de la metamorfosis que Jesús obra en nosotros para que vivamos en la buena voluntad de Dios y ser así agradables y perfectos ante Él al obedecer su palabra. Dios ofreció a su hijo Jesús por los pecados y selló tal sacrificio en un pacto eterno por medio de su sangre, por lo que su palabra es como la sal que preserva y conserva sin corrupción el pacto que Dios hizo con sus hijos: es así como Dios nos asegura que conservará la vida eterna que nos regaló. La sangre de Cristo que tuvo la eficacia para perdonar los pecados de los cristianos del primer siglo tiene la misma eficacia conservada por el Evangelio para perdonar también nuestros pecados.
¿En qué sentido somos la sal de la tierra?
Jesús ha dicho que sus discípulos hacen lo mismo que la sal: conservar, guardar y preservar, cualidades aplicadas en este caso a las verdades eternas que se nos han depositado. Esta afirmación implica también que un verdadero discípulo no mancha su vida con inmoralidad o con fraudes, sino que se mantiene honesto e íntegro. No se deben diluir las verdades del evangelio, necesitamos la medida exacta de la palabra de Dios para aplicarla en cada situación de la vida. Y sin embargo esa es una de las constantes del evangelio entre muchos cristianos de nuestros días: se ofrece un alimento impuro, sin sabor o demasiado salado, que no se puede comer, si alguien lo ingiere le hace daño. Como la sal, el discípulo debe de conservar las verdades del evangelio. ¿Cómo? A través de su testimonio, de vivir y reflejar la palabra de Dios a los demás.
Ahora, es necesario entender que cuando un cristiano preserva las verdades del evangelio contrasta con los que no son creyentes, quienes se ve así confrontados con su pecado e incluso pueden responder con agresión. Y es que un verdadero discípulo no busca la gratitud o el reconocimiento de los hombres, está lejos de necesitar el aplauso del mundo:
Marcos 9:33-35 ---------Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.
Hoy es común ver a supuestos ministros de Dios peleando por ser los primeros en aparecer sobre la plataforma de un evento, esforzándose por predicar un mensaje cuyo único fin es recibir el reconocimiento. En contraste, Jesús nos enseño que cuando hacemos lo que Él nos encomendó digamos “siervo inútil soy, porque hice lo que tenía que hacer”. Jesús no nos deja siquiera una milésima de espacio para que nosotros recibamos reconocimiento: toda la gloria es enteramente Suya. Alrededor del año 1625 hubo un reformador de la iglesia llamado Jorge Fox. Dice la historia que un día llegó a predicar frente a miles de personas y, cuando iba a subir al estrado, todos lo saludaban, le aplaudían y, de algún modo, lo adoraban. Muy molesto, Fox les reprendió por su actitud, les recriminó que lo idolatraran y se alejó del lugar sin predicar. El corazón del hombre tiende a idolatrar, pero Jorge Fox sabía que un verdadero discípulo debe ser prudente. Así nos deja también un valioso ejemplo respecto al ser usados por Dios: también en esta área hay que sazonar con sal, con la medida justa según la Palabra.
Lucas 14:34 ---Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué se sazonará?
¿Distinción de la buena sal?
Para terminar, regresamos a nuestro versículo inicial:
Mateo 5:13 ---Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
Encontramos aquí la palabra “desvaneciere” que viene del griego moraino y tiene dos significados, uno literal y otro alegórico. El literal es cuando la sal se desvanece y pierde su sabor. El simbólico implica volverse un necio, enloquecer. Un verdadero discípulo tiene la Biblia como norma de vida y no requiere respuestas ajenas a las sana Palabra de Dios. En contraparte, muchos buscan respuestas en los motivadores, en los estudiosos de la mente humana, en los filósofos o en doctrinas novedosas. Con ello muestran que no son discípulos, en su necedad, en su falta de sabor, en su ausencia de sal.
1 Timoteo 6:3-10. Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. En el Israel de la antigüedad la sal era traída desde el Mar Muerto, pero había una sal que al contacto con otros productos químicos naturales a la intemperie se hacía amarga y no servía: esa sal era distinguida fácilmente por los comerciantes, quienes la separaban, pues ya no servía para consumo humano. Esta sal se esparcía por las orillas de los caminos para matar las hierbas que estorbaban el paso, esto es, una sal para muerte.
El evangelio que muchos predican hoy ha perdido su sabor porque, precisamente, tales cristianos han perdido su sabor. Y su “sal” es para muerte también. A los discípulos del Señor nos corresponde guardar la sal del Verdadero Evangelio. Guardémonos en el señor. Y que nuestro mensaje y nuestras vidas confronten el pecado. Señor te damos gracias porque podemos entender a lo que te referiste cuando les dijiste a tus discípulos sois la sal de la tierra: somos la sal que preserva tus verdades a través de nuestro testimonio, esa sal que tú dijiste que era buena. Buenos son los cristianos que no se comprometen con el mundo, buenos son los cristianos que renuevan su mente, que cambian su conducta, que cada día se van renovando, que van quitando de su vida la envidia, el rencor, los pleitos. Buena es la sal, pero si la sal se desvanece no servimos para nada.
Nos comprometemos contigo a quitar cualquier mancha de nuestras vestiduras con las convicciones que tú consolidas en nosotros. En el Nombre de Jesús. Amén.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Sepamos Mas (+)de la Biblia No.26

Por qué persiguen a los discípulos?

Mateo 5:10-12. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. Jesús transforma a los suyos en mejores seres humanos, más tiernos, humildes, mansos y apacibles. ¿Por qué razón entonces estos bellos rasgos de carácter provocan ataques, burlas, agresiones, menosprecio y persecución? Agresión a los rasgos de los Verdaderos Discípulos.
El que es pobre de espíritu reconoce que sin Dios no puede hacer nada, que depende totalmente de Dios. Esta sola premisa se contrapone absolutamente con el espíritu de autosuficiencia que tiene la gente que no conoce a Dios. De ahí la agresión. El incrédulo se burla del creyente diciendo cosas como “tú para todo mencionas a Dios, tú para todo usas la Biblia, ¿qué no puedes hacer nada por ti mismo?”. Algunas veces con sus palabras, pero siempre con su testimonio, un verdadero discípulo confronta a los incrédulos con su pecado; situación por demás incómoda para estos últimos y que llega a derivar en agresiones. Una persona humilde de espíritu por la obra de Cristo en su vida contrasta seriamente con una persona agresiva que no conoce a Dios. Cuando somos humildes, mansos y tememos y amamos a Dios nuestras acciones provocan las reacciones de los que no aman a Dios, las cuales pueden ser el vituperio y la agresión. Cuando nos arrepentimos de nuestros pecados, entramos en inevitable oposición con los que, desde la incredulidad, se complacen en sus pecados. Pueden decirnos cosas como “no exageres santurrón, la vida es una y hay que vivirla”. Los que tienen hambre y sed de justicia, los discípulos de Jesús, contrastan evidentemente con aquellos que andan en la vanagloria de la vida, en los deseos de los ojos. Los misericordiosos contrastan con la insensibilidad de aquellos que son egoístas, que dicen: “ lo mío es mío y lo tuyo es mío” pero nunca dicen “lo mío es del Señor y puedo ser generoso”.
Los limpios de corazón contrastan con los hipócritas; una persona limpia de corazón, pone en evidencia la falsedad y la hipocresía de los demás, provoca agresiones de todo tipo, entre ellas las verbales: “ay sí, monja guerrillera, monje loco, santurrón”
Los pacificadores, los que ahora tienen paz con Dios y que por medio del mensaje de la Palabra reconcilian a los hombres y los llevan a la paz con Dios, contrastan con los que son rencorosos, amargados y vengativos. Y provocan una reacción agresiva.
El contraste entre la luz de Cristo reflejada por un discípulo y las tinieblas reflejadas por un incrédulo produce agresión y hasta persecución.
Pero Jesús nos advirtió al respecto y veamos estos versículos:
Juan 3:19-21 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
Juan 7:7 No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas.
Juan 15:18-19 Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.
Ahora retomemos una porción de Mateo 5:10 para estudiarla:
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. “Persecución” se tradujo de la palabra griega dióko que significa perseguir, agredir verbal y físicamente. En el versículo se añade “por causa de la justicia”, que significa por causa de las verdades del evangelio, por causa de caminar como Dios quiere.
Veamos un ejemplo:
Sabemos que hay falsos cristianos, falsos maestros de la Biblia que engañan a la gente y que cuando usted o un predicador les confrontan con la verdad y exponen su corrupción dicen: “estoy siendo perseguido por causa de Cristo” ¡CUIDADO!, no caigamos en el engaño, hay que saber distinguir cuando alguien está siendo reprendido por conductas que violan los principios de Dios y cuando realmente es perseguido por vivir como Dios quiere o por predicar lo que Dios quiere que se predique.
Agreden a Jesús… agreden a sus discípulos.
Jesús fue agredido verbal y físicamente por decir la verdad. Hoy, más de de dos mil años después, el Señor sigue siendo calumniado mediante agresiones verbales: unos dicen que tuvo una hija con María Magdalena, otros más que era homosexual y amante de Juan el apóstol porque éste se acostaba en su pecho. Si eso dijeron de Jesucristo, ¡¿qué no van a decir de sus discípulos?!
A Pablo también lo difamaron, a Juan el Bautista le cortaron la cabeza por decir la verdad. Es un destino común para los que siguen al Señor.
1 Pedro 9:14-17 Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?
Analicemos otra porción de Mateo 5:
Mateo 5:11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
¿Cuál es la causa de Jesús? La causa de Jesús es el Evangelio, su mensaje, el hecho de que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Esta bienaventuranza nos viene cuando defendemos celosamente el mensaje del Evangelio, cuando defendemos lo glorioso que fue su sacrificio y proclamamos que su sangre derramada nos limpió de todos nuestros pecados. Así, cuando alguien habla herejías y aberraciones respecto al sacrificio de Cristo, respecto a
su muerte expiatoria, a su resurrección, al mensaje de santidad, de rectitud y de arrepentimiento, entonces, el verdadero discípulo defiende con celo el Evangelio.
Judas 1:3-4 Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo. Bienaventurados sois cuando por mi causa os… Vituperen viene del griego oneidizo que significa injuriar, reprochar.
Y os… Persigan, que es traducción de la palabra dióko que ya explicamos anteriormente.
El texto continúa diciendo “y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo”.
Toda clase de mal viene de la palabra griega onerós que significa toda clase de cosas perversas, inmorales contra vosotros, y Mintiendo de la palabra griega pseudos que significa falso, o sea que dirán falsedades de vosotros. Cuando un discípulo defiende el evangelio se echa encima a esos falsos en contra, quienes aún llegarán a agredirle física y verbalmente.
Veamos un ejemplo:
Daniel 6:1-12 Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él. Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios. Entonces estos gobernadores y sátrapas se juntaron delante del rey, y le dijeron así: !!Rey Darío, para siempre vive! Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. Ahora, oh rey, confirma el edicto y fírmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada. Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición. Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes. Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios. Fueron luego ante el rey y le hablaron del edicto real: ¿No has confirmado edicto que cualquiera que en el espacio de treinta días pida a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones?
Seamos como Daniel, hermanos: valientes y rectos, confiados siempre en el Señor. Nada debe alterar nuestra fe en Cristo.
Terminemos con la última parte del versículo que estudiamos:
Mateo 5:12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Este versículo lo vamos a ilustrar con un ejemplo oportunísimo a la luz de lo que la Palabra nos muestra sobre Micaías profetizando la derrota de Acab: 1 Reyes 22:1-28. Tres años pasaron sin guerra entre los sirios e Israel. Y aconteció al tercer año, que Josafat rey de Judá descendió al rey de Israel. Y el rey de Israel dijo a sus siervos: ¿No sabéis que Ramot de Galaad es nuestra, y nosotros no hemos hecho nada para tomarla de mano del rey de Siria? Y dijo a Josafat: ¿Quieres venir conmigo a pelear contra Ramot de Galaad? Y Josafat respondió al rey de Israel: Yo soy como tú, y mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como tus caballos. Dijo luego Josafat al rey de Israel: Yo te ruego que consultes hoy la palabra de Jehová. Entonces el rey de Israel reunió a los profetas, como cuatrocientos hombres, a los cuales dijo: ¿Iré a la guerra contra Ramot de Galaad, o la dejaré? Y ellos dijeron: Sube, porque Jehová la entregará en mano del rey. Y dijo Josafat: ¿Hay aún aquí algún profeta de Jehová, por el cual consultemos? El rey de Israel respondió a Josafat: Aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaías hijo de Imla; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josafat dijo: No hable el rey así. Entonces el rey de Israel llamó a un oficial, y le dijo: Trae pronto a Micaías hijo de Imla. Y el rey de Israel y Josafat rey de Judá estaban sentados cada uno en su silla, vestidos de sus ropas reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban delante de ellos. Y Sedequías hijo de Quenaana se había hecho unos cuernos de hierro, y dijo: Así ha dicho Jehová: Con éstos acornearás a los sirios hasta acabarlos. Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo: Sube a Ramot de Galaad, y serás prosperado; porque Jehová la entregará en mano del rey. Y el mensajero que había ido a llamar a Micaías, le habló diciendo: He aquí que las palabras de los profetas a una voz anuncian al rey cosas buenas; sea ahora tu palabra conforme a la palabra de alguno de ellos, y anuncia también buen éxito. Y Micaías respondió: Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré. Vino, pues, al rey, y el rey le dijo: Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o la dejaremos? El le respondió: Sube, y serás prosperado, y Jehová la entregará en mano del rey. Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová? Entonces él dijo: Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor; y Jehová dijo: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz. Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te lo había yo dicho? Ninguna cosa buena profetizará él acerca de mí, sino solamente el mal. Entonces él dijo: Oye, pues, palabra de Jehová: Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda. Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra. Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? El dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas.Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así. Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti. Entonces se acercó Sedequías hijo de Quenaana y golpeó a Micaías en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti? Y Micaías respondió: He aquí tú lo verás en aquel día, cuando te irás metiendo de aposento en aposento para esconderte. Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Micaías, y llévalo a Amón gobernador de la ciudad, y a Joás hijo del rey; y dirás: Así ha dicho el rey: Echad a éste en la cárcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de aflicción, hasta que yo vuelva en paz. Y dijo Micaías: Si llegas a volver en paz, Jehová no ha hablado por mí. Enseguida dijo: Oíd, pueblos todos.
Hermanos, ¿cuántos profetas hoy en día “profetizan” lo que el pueblo quiere escuchar?
¿Es usted de quienes prefieren que se les declare sólo el bien, el éxito y la prosperidad… o de quienes reciben con agrado la verdad? Entonces sepa usted que la verdad de la Palabra de Dios anuncia persecución para los verdaderos discípulos. Y, ciertamente, también un galardón… pero no en la tierra como anuncian los profetas de la prosperidad, sino en los cielos, luego del sufrimiento por la persecución a causa de la fe.
Mateo 5:10-12 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Señor, fortalécenos la fe, afirma la convicción de los que titubean. Que no tengamos miedo de confrontar a nadie con la palabra de Dios. Señor, danos convicciones sólidas, fuertes. Si nosotros fuésemos vituperados, injuriados o agredidos por causa del evangelio… ¡nos gozaremos Señor!
Ayúdanos a cumplir con la misión de ser verdaderos discípulos. Nos encomendamos a ti Señor y a la palabra de tu gracia. Amén.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Sepamos Mas (+)de la Biblia No.25

La Verdadera Paz
Sigamos estudiando el sermón del monte, una enseñanza fundamental del Señor para nosotros sus discípulos.
Mateo 5:9
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios
Como ya es costumbre habremos de remitirnos al significado de los términos escritos originalmente en la Escrituras. En este caso, vamos al griego. “Bienaventurados” viene de la palabra Makários que significa supremamente bendecido, dichoso y glorioso, persona que disfruta la bendición recibida. “Llamados” viene de kaléo que significa decir en voz alta, invitar. Es usado en una amplia variedad de aplicaciones, principalmente como sobrenombre. Haciendo una paráfrasis, este versículo diría: Sumamente bendecidos son los pacificadores, porque a ellos les pondrán por sobrenombre hijos de Dios. Ahora, dejemos claro que EL MERO HECHO DE BUSCAR, PREFERIR O PROMOVER LA PAZ NO NOS HACE HIJOS DE DIOS: creerlo sería erróneo, producto de una mala interpretación, pues la Biblia dice que ser hijo de Dios sólo puede ser producto del sacrificio de Cristo.
Juan 1:11-13 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
Es decir, no somos llamados Hijos de Dios sino por Jesucristo.
La palabra clave para entender bien estos versículos es “llamados”. Como consecuencia de tu fe y de tu llamado ejerces como pacificador, y es entonces que serás conocido como Hijo de Dios.
¿Quién es un Pacificador?
Cuando Jesús dice que sumamente feliz, o sumamente bendecido es el pacificador… ¿a quién se refiere?
La palabra “Pacificador” es la traducción de Eirenopoiós (pacificatorio), la cual viene del vocablo Eirene (paz), derivada a su vez de Eiro, que significa unir. Esta cadena de significados nos muestra que pacificador es el que propicia la paz, entendida como la capacidad de unir, de lograr la unidad. Veamos un ejemplo clásico: una madre de familia ve a sus dos hijos peleando por la posesión de un juguete y decide, simplemente, enviar a cada uno de sus hijos a una habitación diferentes, es decir, separarlos. La pregunta aquí es… ¿los puso en paz? No, simplemente los aquieto: paz significa unir, así que sólo los habría puesto en paz si hubiera terminado uniéndolos. El pacificador es un promotor de la paz, uno que es capaz de unir. ¿Y qué es lo que une? ¿A qué paz y a qué unidad se refiere Cristo? Veamos Romanos 8:7
Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Aquí se trata de tener paz con Dios, ¿Será que estamos peleados con Dios? No, pero como el pecado sí tiene enemistad con Dios, luego entonces el pecado nos separa de Dios. El hombre por sí sólo no busca estar en paz con Dios; más bien se ocupa en tener paz con el hombre… pero ni ese tipo de paz puede lograr. No es lo mismo vivir en paz con uno mismo o con los demás, que vivir en paz y tener la paz de Dios. Estar en paz con Dios es estar unido a Dios.
¿Podemos estar unidos a Dios mientras vivimos llenos de pecado? Claro que no. Necesitamos del perdón y del arrepentimiento para tener paz con Dios. Necesitamos estar en guerra con el pecado. Necesitamos que la sangre de Cristo que nos limpie de todo pecado.
1 Juan 1:7-9 Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Jesucristo es el pacificador por excelencia: su sacrificio en la cruz es lo único que hace posible que el hombre tenga paz con Dios. En el antiguo testamento, en el libro de Levítico capítulo 7 se nos habla de los sacrificios que pedía Dios a sus hijos para tener paz con Él, antes –por supuesto- de la venida de Cristo. Ahí la Biblia nos habla de la palabra paz que en el hebreo es shélem que significa retorno: por el pecado estoy distanciado de Dios pero puedo regresar a Él y unírmele. La raíz de la palabra shélem es el vocablo shalám que significa ser amistoso, reciprocar, hacer enmiendas, pagar el daño, volver. De aquí viene la palabra Shalom, que significa Dios es mi Paz.
Efesios 2:14
Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.
Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
Romanos 5:10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Hermanos, que quede claro: no hay forma de tener paz con Dios, salvo por el sacrificio de Cristo.
2 Corintios 5:17-20 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
De todo lo anterior se entiende que un pacificador es un reconciliador, un embajador que Cristo usa como canal para dar el mensaje de salvación, para que la gente tenga paz con Dios. Cuando guiamos a una persona a los pies de Cristo, somos pacificadores.
A esos pacificadores se refiere Cristo, a los que unen a los hombres con Dios.
Ahora veamos este otro pasaje:
Mateo 10:34 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36 y los enemigos del hombre serán los de su casa. Qué pasa… ¿se está contradiciendo Cristo? No. La disensión de la que el Señor habla aquí es la que surge en las diferencias que hay entre los miembros de una familia, entre los que creen en Jesús y los que no creen. Es común que en una familia algunos se convierten, pero otros no. Y viene división. ¿Quién tendrá paz en esa familia? Evidentemente, los que tienen a Cristo.
Ampliemos el contexto en torno a esta enseñanza sobre los pacificadores:
Mateo 10:37-39 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. Aunque los lazos que unen a la familia suelen ser muy fuertes, no pueden impedir que Cristo llame a reconciliación a alguno de sus miembros. El tal, seguramente, tendrá disensión con aquellos que no han creído. Entonces ¿qué debemos hacer si pertenecemos a una familia como esta? ¿Debemos ahogar nuestro anhelo de unirnos más a Dios porque nuestro padre, madre o pareja no comparte nuestra fe? ¿Debemos estar en constante contienda por la fe con algún miembro de la familia, al grado de tener poca o nula comunicación con él?
Santiago 3:13-18 nos responde: Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. Así que, hermano, hay que pedir sabiduría a Dios: no discutas con tus familiares incrédulos, no uses su posición de cristiano para alardear ante ellos mejor ofréceles tu testimonio de una vida en paz con el Señor para que, entonces, ellos también deseen reconciliarse con Él. ¿Eres pacificador en tu casa? ¿Incitas a los de tu casa a estar en paz con Dios? Cuándo la gente observa tu comportamiento ¿experimenta el deseo de reconciliarse con Dios… o, por el contrario, desea alejarse más de Dios? Que la gente en tu trabajo, en tu casa o donde quiera que te estés, encuentre en tu vida un motivo para reconocer que también necesita a Cristo, en lugar de seguirlo rechazando. Para ser pacificadores primero hay que ser sabios. Un pacificador es constante en su deseo de reconciliar a la gente con Dios. La oportunidad de predicar el evangelio de la paz se presenta continuamente. No deberíamos desaprovecharla.
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

jueves, 23 de octubre de 2008

Sepamos Mas (+)de la Biblia No.24

El Escultor de Discípulos
Corría el año 1501 en Italia. Se buscaba insistentemente a un escultor para hacer una figura del Rey David, con la honda en la mano, en el momento en que recién había matado a Goliat. La obra le fue encomendada al gran artista Miguel Ángel, a quien le fue dada una mole de mármol de cinco metros de altura con la cual se dedicó durante dos años continuos a darle forma a ésta que es considerada una de las obras maestras de la plástica mundial de todos los tiempos: el David.
Esta historia me hace pensar seriamente en Jesús como el gran escultor de discípulos. Un verdadero discípulo no nace, sino que se hace. El verdadero discipulado no se recibe por herencia (”Soy cuarta generación de predicador por parte de mi madre“). En la mente de Jesús nunca anidó la idea de, producir discípulos en serie, como si se tratara de la mentalidad de un moderno fabricante de productos de dudosa calidad en China: “hagamos muchos, aunque sean malos“).
La Relación Maestro-Discípulo
Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo. (Efe 4:11-13 NVI)
Jesús tiene una visión clara: formar discípulos y formarlos bien, capacitados, perfeccionados para ser como Él, que a su vez preparen a más discípulos conforme a la plena estatura de Cristo.
En los días de Jésús, la relación entre los maestros y sus discípulos era sumamente importante: un discípulo obedecía más al maestro que a sus propios padres. Jesús, sin embargo, fue diferente a los otros maestros en varios aspectos:
1- Jesús nos Escogió
En aquel tiempo, una persona pedía ser discípulo de un maestro, tal como ahora un estudiante escoge dónde estudiará. Pero, como el mármol no escogió a Miguel Ángel, tampoco nosotros escogimos a Jesús:
No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. (Jua 15:16 NVI)
2- Relación Permanente
Los discípulos seguían a sus maestros por cierto tiempo y luego se separaban de ellos. Sin embargo, los de Jesús son discípulos permanentes. Jesús dijo que, el que pone su mano en el arado y luego mira atrás, no es digno de ser su discípulo. Si usted dice ser Su discípulo, debe dejar el estilo de vida del mundo. Recordemos por ejemplo la historia de la esposa de Lot, la cual no pudo contenerse de mirar hacia Sodoma y Gomorra -símbolo del pecado- y se convirtió en una estatua de sal.
3- Beneficio Espiritual, no Carnal
En tiempos de Jesús, además, un discípulo se revestía del prestigio de su maestro, es decir, obtenía fama o riqueza por causa de su tutor. El Apóstol Pablo fue discípulo de Gamaliel, un hombre tan reconocido que superaba el título de “Rabí” (maestro) y era llamado “Rabán” (Nuestro maestro). Sin embargo, Pablo tuvo aquello por basura al contrastarlo con la riqueza espiritual del conocimiento de Cristo.
Los discípulos de Jesús no debemos esperar fama, todo lo contrario:
“Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. (Mat 5:11 NVI)
A Jesús le llamaron demonio, borracho, comilón, amigo de publicanos y pecadores. Aún hoy se difama a Jesús. No hace mucho, por ejemplo, se estrenó una película donde se afirma que Jesús tenía a María Magdalena como amante y que a la vez sostenía relaciones homosexuales con sus discípulos.
Calumnias
Si usted se dice cristiano, pero la forma en que vive no pone en evidencia el pecado de los demás, se duda de que sea usted un verdadero discípulo. Haga la prueba: viva como Jesús dice y verá cómo el mundo se vuelve contra usted. Jesús no ofrece bienestar, riquezas, prosperidad, o que usted “pare de sufrir”:
“He venido a traer fuego a la tierra, y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! Pero tengo que pasar por la prueba de un bautismo, y ¡cuánta angustia siento hasta que se cumpla! ¿Creen ustedes que vine a traer paz a la tierra? ¡Les digo que no, sino división De ahora en adelante estarán divididos cinco en una familia, tres contra dos, y dos contra tres. Se dividirán el padre contra su hijo y el hijo contra su padre, la madre contra su hija y la hija contra su madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra. Luego añadió Jesús, dirigiéndose a la multitud: -Cuando ustedes ven que se levanta una nube en el occidente, en seguida dicen: ‘va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, dicen: ‘va a hacer calor’, y así sucede. ¡Hipócritas! Ustedes saben interpretar la apariencia de la tierra y del cielo. ¿Cómo es que no saben interpretar el tiempo actual? (Luc 12:49-56 NVI) . Si Jesús fue calumniado… ¡cómo pensar que sus seguidores no lo seremos! En 1989 mi esposa y yo fuimos misioneros en Argentina por dos años. Allá nació mi hija. Cuando volvimos a México, una hermana de la iglesia me saludó y me preguntó si nos habíamos ido a Argentina para ocultar el hecho que mi esposa, Vicky, había quedado embarazada de otro hombre. ¡Puras calumnias! Para ser honesto, cuando alguien te difama así, duele. Contrariado me fui a orar y Dios me preguntó: “¿la acusación es falsa o verdadera?”. “Es falsa, Señor” le respondí. “No te preocupes entonces. Preocúpate cuando te acusaren de algo cierto,” me dijo, “pues entonces te las verías conmigo”.
El discípulo verdadero ha sido esculpido por Jesús.
La Iglesia es como el Arca de Noé
¿Qué debemos hacer para no llenarnos de amargura?
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen,* para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? (Mat 5:44-47 NVI) .Por alertar a los creyentes acerca de los falsos profetas, los líderes de Casa de Oración hemos recibido amenazas de muerte, muchas de ellas por teléfono, anónimas. Luego de identificar el origen de una de aquellas llamadas nos comunicamos con la persona que nos amenazaba, quien resultó ser -nada menos- ¡el hijo de un pastor! Alguien dijo que la iglesia es como el Arca de Noé: soportamos el amontonamiento, las apreturas y hasta los malos olores con tal de evitar el jucio de afuera. La iglesia está llena de ovejas, pero también hay potros salvajes, serpientes, cabritos, lagartos, y uno que otro Diablo rojo. ¡El colmo de lo que ocurre al interior de la iglesia de hoy es un video que circula en Internet: un pastor maldice a todos los que se pronuncien contra su ministerio! Que quede claro: ese no es un verdadero discípulo de Jesús.
Martillo y Cincel
En contraparte, es hermoso observar la formación del Apóstol Pedro en la Biblia. Su enseñanza no se parece nada a lo que se predica hoy en día: Pero ¿cómo pueden ustedes atribuirse mérito alguno si soportan que los maltraten por hacer el mal? En cambio, si sufren por hacer el bien, eso merece elogio delante de Dios. Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos. “El no cometió ningún pecado ni hubo engaño alguno en sus labios.”* (1Pe 2:20-22 NVI) .Dichosos ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes. Que ninguno tenga que sufrir por asesino, ladrón o delincuente, ni siquiera por entrometido. Pero si alguien sufre por ser cristiano, que no se avergüence, sino que alabe a Dios por llevar el nombre de Cristo. (1Pe 4:14-16 NVI) . Ser llamado Cristiano era una burla durante el primer siglo. Hoy parece ser una moda: Un montón de artistas se dicen Cristianos, pero viven según el mundo.
Un Discípulo debe ser como el Maestro
Un verdadero discípulo, debe llevar una vida como la de su Maestro. He aquí algunos ejemplos de las áreas de su vida en las que debemos imitar a Jesús:
1- Vida Moral
Nuestra vida debe ser moralmente limpia. Entre nosotros, en la iglesia, hay personas sin esta cualidad básica. Sin ir más lejos, hace unos días me trajeron un mensaje de correo electrónico escrito por una mujer casada quien le escribía a su amante: “Mi amor, el domingo fui a la iglesia con mi marido y luego salimos de vacaciones. ¡Cómo me hiciste falta!” La mujer y su marido acuden a otra iglesia en esta misma ciudad y el amante de ella, el destinatario del correo, ¡viene a Casa de Oración! La persona que me trajo el mensaje me explicó: “yo ya he confrontado a este hombre pero no recibe la exhortación, así que ahora lo traigo a la iglesia”. Esta persona estaba siguiendo el método Bíblico de Mateo 18 para enfrentar el pecado en la iglesia, aunque más de algún ignorante de las Escrituras aún diría que a éste “le faltó amor” o que “no debería juzgar”.
2- Vida Familiar
Nuestra vida familiar debe ser como lo desea Jesús el Maestro. Una jovencita me buscó llorando hace unos días, diciendo que su papá golpea a su mamá y los maltrata a todos en casa. Le pregunté si su papá es Cristiano y ella me dijo, “sí, usted lo saluda aquí en la iglesia.” Una verdadera vergüenza. Nuestra vida familiar debe ser agradable a Dios; no creo que alguien no entienda en qué consiste ésto.
3- Vida Laboral
Nuestra vida laboral también debe ser conforme a lo que dice el Maestro. Si usted le miente a su patrón o le cobra cuentas falsas o alteradas, seamos claros: usted no es un verdadero discípulo.
¿Simpatizantes o Discípulos?
Aquí la Palabra hace una distinción entre los discípulos y la multitud de simpatizantes:
Jesús se retiró al lago con sus discípulos, y mucha gente de Galilea lo siguió. (Mar 3:7 NVI)
Los muchos simpatizantes sacaron ramos de palma y clamaron “Hossana al Hijoi de David”, pero apenas unos días después le pidieron a gritos a Pilato que liberara a Barrabás y crucificara a Jesús. ¿Es usted un simpatizante… o un discípulo? De esto hablaremos mucho más extensamente en nuestro próximo tema de esta serie. Hoy en día muchos buscan a Jesús por lo que Él da: vienen por su sanidad, a presenciar un avivamiento o a recibir polvi de oro, pero los verdaderos discípulos se interesan por lo que dice Jesús, por su enseñanza.
Enséñanos a Orar
Un día, los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar. Jesús les respondió con las que ahora son las palabras más recordadas de la Biblia. Examinemos este pasaje en el que se encuentran algunas pruebas de quiénes son los verdaderos discípulos. Estas son las instrucciones del Maestro formando discípulos:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre ¿Reconoce usted que Dios es el Altísimo? ¿O es usted de los que “pone a Dios entre la espada y la pared para que cumpla sus promesas”? O peor, es usted de los que le dan órdenes a Dios diciendo “a la cuenta de tres haz caer la unción y la riqueza: Uno… Dos… Tres… ¡Ahora!”
Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. ¿Hágase la voluntad… de quién? ¿Hágase mi voluntad o la de Él? Cristo no vino a morir en la cruz para que usted haga su lista de exigencias. ¿Quiénes deben hacer su voluntad aquí en la tierra? ¡Nosotros!
Danos hoy nuestro pan cotidiano.
Aquí Jesús no está hablando de riquezas ni de abundancia. Jesús nos dice que pidamos lo necesario, lo imprescindible. Hoy es común que se interprete equivocadamente el versículo que habla de que Jesús vino para darnos “vida en abundancia”: muchos dicen, sin sustento, que ahí dice que Jesús vino para darnos abundancia material. No, Jesús nos vino a dar abundancia espiritual.
Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.
¿Perdona usted a quienes le hacen daño? Los verdaderos discípulos de Jesús sí lo hacen.
Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.
Santiago habla de que debemos “resistir al Diablo” y que este huirá de nosotros. Huirá, sí, pero regresará. Tenemos que luchar contra el Diablo de la misma manera en que lo hizo el Maestro: con la Palabra de Dios, no con aceite mágico que uno esparce desde un helicóptero.
Resistencia
El barro no se resiste al Alfarero. El mármol no se resistió a Miguel Ángel. El verdadero discípulo no se resiste a la mano de Jesús. El cincel del Escultor sobre nuestra vida dolerá, pero su intervención valdrá la pena.
Señor, sólo en tus manos puedo ser formado. No quiero ser formado por las filosofías de este Mundo.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Sepamos Más(+)de la Biblia No.23

El Discípulo y la Obediencia
Una de las evidencias más claras para identificar a los discípulos verdaderos de Jesús es la obediencia. El verdadero discípulo es el que transita el camino angosto de la obediencia a Dios. Si alguien dice que es verdadero discípulo y hace sólo lo que siente y quiere, se puede dudar de él: sus hechos muestran lo contrario. Samuel respondió:
“¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan *holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros. (1Sa 15:22 NVI)
Esta palabra, obedecer, viene del hebreo shamá. Aparece más de mil veces en la Biblia y significa: oír inteligentemente (no sólo oír, sino escuchar), prestar atención, prestar oídos. Con docilidad. Sólo el hecho de que aparezca más de mil veces en la Biblia nos habla de la importancia de la obediencia. Vamos a estudiar la historia de este rey desobediente.
Destruye por Completo
Recordemos que Samuel era un profeta, un verdadero siervo de Dios. Un siervo de Dios no tiene su propio mensaje, sino que predica el mensaje que Dios le da. Notemos en el versículo 1 el mensaje de Dios. Un día Samuel le dijo a Saúl: “El Señor me envió a ungirte como rey sobre su pueblo Israel. Así que pon atención al mensaje del Señor. Así dice el Señor *Todopoderoso: He decidido castigar a los amalecitas por lo que le hicieron a Israel, pues no lo dejaron pasar cuando salía de Egipto. Así que ve y ataca a los amalecitas ahora mismo. *Destruye por completo todo lo que les pertenezca; no les tengas compasión. Mátalos a todos, hombres y mujeres, niños y recién nacidos, toros y ovejas, camellos y asnos.” (1Sa 15:1-3 NVI) .La historia de los amalecitas aparece en Éxodo 17. Los Amalecitas no permitieron que los Israelitas pasaran por su tierra en su camino entre Egipto y la Tierra Prometida, y Dios se acordó de eso. La palabra “Destruye” en el hebreo tiene alusión a un golpe con el puño cerrado en la nariz. ¿Por qué Dios trató tan drásticamente a este pueblo pagano? Porque simbolizaba todo lo que Dios rechaza: inmoralidades, fraudes, asesinatos, etc. Esto tipifica el pecado. Como Dios es santo no admite el pecado. Destruir a todos los Amalecitas simboliza la destrucción de Jesús sobre el pecado. Saúl reunió al ejército y le pasó revista en Telayin: eran doscientos mil soldados de infantería más diez mil soldados de Judá. Luego se dirigió a la ciudad de Amalec y tendió una emboscada en el barranco. Los quenitas se apartaron de los amalecitas, pues Saúl les dijo: “¡Váyanse de aquí! Salgan y apártense de los amalecitas. Ustedes fueron bondadosos con todos los israelitas cuando ellos salieron de Egipto. Así que no quiero destruirlos a ustedes junto con ellos.” (1Sa 15:4-6 NVI) Al igual en el caso de Sodoma y Gomorra (otro símbolo del pecado), Dios sacó a los piadosos de allí, en este caso a los Quenitas.
¿Más Buenos que Dios?
Saúl atacó a los amalecitas desde Javilá hasta Sur, que está cerca de la frontera de Egipto. A Agag, rey de Amalec, lo capturó vivo, pero a todos los habitantes los mató a filo de espada. Además de perdonarle la vida al rey Agag, Saúl y su ejército preservaron las mejores ovejas y vacas, los terneros más gordos y, en fin, todo lo que era de valor. Nada de esto quisieron destruir; sólo destruyeron lo que era inútil y lo que no servía. (1Sa 15:7-9 NVI) .Agag era el título que se le ponía al rey, no su nombre (como el título “Faraón” entre los Egipcios). “Agag” significa techo, algo que está por encima. No debemos poner nada por encima de Dios. Cualquier cosa que pongamos por encima de Dios, lo llamamos ídolo. Precisamente el Rey era el primero que había que destruir y Saúl lo capturó vivo.
Saúl se sintió “más bueno que Dios.” Hoy en día esto sucede también. Si se pone a alguien en disciplina en la iglesia, por ejemplo, no faltará quien diga que falta amor, que tenemos que tener más compasión, etc. Dios es drástico con el pecado, como veremos al final de esta historia, ¿por qué nosotros pensamos que no debemos también drásticos? Fíjese cómo dice “Nada de esto quisieron destruir”. No fue un error, sino deliberada la decisión de no destruir. Aquí vemos a Saúl, un Rey, un Líder; buscando sus propios deseos, y por tanto arrastraba al pueblo. Un líder no debe buscar sus propios deseos. Tampoco deben buscar complacer los deseos del pueblo. Recordemos cuando Moisés tardaba y el pueblo vino con Aarón y le pidió que les hiciera dioses para adorar y Aarón les complació elaborando el Becerro de Oro. No deben ser ni los deseos del líder, ni los deseos del pueblo, sino obediencia a los deseos de Dios.
El Celo de tu casa me consume
La palabra del Señor vino a Samuel: “Me arrepiento de haber hecho rey a Saúl, pues se ha apartado de mí y no ha llevado a cabo mis instrucciones.” Tanto se alteró Samuel que pasó la noche clamando al Señor. (1Sa 15:10-11 NVI) . Es como cuando Pablo le dijo a los Efesios, que no contristaran al Espíritu Santo. Aquí la actitud y desobediencia de Saúl contristó al Señor.
La palabra hebrea que se tradujo “alteró” significa que ardió de enojo. Es el mismo celo de Jesús cuando sacó a los mercaderes del templo con un látigo diciendo “El celo de tu casa me consume.” Un verdadero discípulo de Jesús debe tener celo por la Palabra de Dios y por las cosas de Dios. Si no hay celo en un supuesto Cristiano, no es un verdadero discípulo. Nuestro celo no nos debe llevar a agredir, como los fanáticos orientales que matan en nombre de Dios, pero sí hay un lugar para el enojo sin pecado en la Biblia. La palabra “clamando” aquí significa “lanzar gritos de peligro, de dolor.” Es como si Samuel estuviera diciendo “¿Qué va a pasar? ¡El pueblo va a llevar las consecuencias!” Igual, cuando un ministro desobedece, la iglesia es afectada. Cuando un Padre de familia desobedece, la familia lleva los golpes.
Dios Puede Revelar
Dios le reveló a Samuel la culpabilidad de Saúl. Entre nosotros podría suceder de igual forma. Dios puede revelar a los pastores el pecado de las ovejas. También puede revelarle a las ovejas cosas sobre sus pastores, así que estamos a mano. Recuerdo una vez que hablaba con una mujer que me dijo que orara por ella y por su esposo. Le pregunté cuál era el negocio de su esposo y me dijo que era agricultor. Mientras ella me hablaba, escuché la voz de Dios que me dijo que su esposo era narcotraficante. Directamente le pregunté: “¿Por qué me mientes? ¡Tu esposo es narcotraficante!” La mujer me miró y me preguntó: “¿Cómo supiste?”
¡No tengas temor de hablar la verdad!
Una vez en una reunión pastoral Dios me dijo que le dijera públicamente a un pastor que dejara de golpear a su esposa. Me lo dijo dos veces y yo no quise escuchar, me estaba haciendo el loco. Los pastores me pidieron que despidiera la reunión en oración. Me puse de pie para orar y otro pastor me dijo, “Chuy, yo siento que Dios te ha dado una palabra para uno de nosotros y que debes decirla.” Así que me armé de valor y le dije al pastor que dejara de pegarle a su esposa. El pastor hizo cara de santo y lo negó, pero su esposa, que estaba escuchando, salió y nos dijo a todos que era verdad! El hombre no se arrepintió: hoy su familia está destruída y por supuesto él ya no es pastor.
Confrontación
Por la mañana, muy temprano, se levantó y fue a encontrarse con Saúl, pero le dijeron: “Saúl se fue a Carmel, y allí se erigió un monumento. Luego dio una vuelta y continuó hacia Guilgal.” Cuando Samuel llegó, Saúl le dijo:
¡Que el Señor te bendiga! He cumplido las instrucciones del Señor. Y entonces, ¿qué significan esos balidos de oveja que me parece oír? le reclamó Samuel. ¿Y cómo es que oigo mugidos de vaca?. (1Sa 15:12-14 NVI) .Salió Samuel a confrontar a Saúl. Hoy en día no se hace suficiente confrontación. Cuando hay confrontación, llueven las críticas argumentando que a los pastores nos “falta amor”. Recordemos que Pablo confrontó a Pedro delante de todos.
Saúl sabía el lenguaje religioso: “¡Que el Señor te bendiga!” le dijo a Samuel. ¿Ven cómo quería bajarle el enojo al profeta? Luego quiso justificarse. Cuando alguien anda mal, lo primero que hace es justificarse, sin que nadie se lo pida. Si tu hablas con alguien y lo primero que hace es justificarse, es un indicador de que probablemente está escondiendo algo. En el caso de Saúl, Samuel no le creyó.
A Dios no se le puede tapar la boca con un billete.
Son las que nuestras tropas trajeron del país de Amalec respondió Saúl. Dejaron con vida a las mejores ovejas y vacas para ofrecerlas al Señor tu Dios, pero todo lo demás lo destruimos. (1Sa 15:15 NVI) .Cuando Samuel confronta a Saúl, este empieza diciendo que era el pueblo quien había perdonado lo mejor del botín. Luego trata de “sobornar” a Samuel diciéndole que lo hicieron para ofrecer las mejores ovejas a Dios. Dios no se puede engañar de esa manera. Por ejemplo, si tú tienes una gasolinera y modificas la bomba para dar “litros” de 800ml, estás robando. Luego llegas y le ofreces a Dios los diezmos de tus fraudes ios – es más, le diezmas el 15% - ¡Dios no puede ser burlado!. El no acepta “mordidas”, “coimas”, sobornos. No podemos tratar a Dios de esa manera.
Echando mano al botín
¡Basta! lo interrumpió Samuel. Voy a comunicarte lo que el Señor me dijo anoche. Te escucho respondió Saúl. Entonces Samuel le dijo: ¿No es cierto que, aunque te creías poca cosa, has llegado a ser jefe de las tribus de Israel? ¿No fue el Señor quien te ungió como rey de Israel, y te envió a cumplir una misión? Él te dijo: Ve y destruye a esos pecadores, los amalecitas. Atácalos hasta acabar con ellos. ¿Por qué, entonces, no obedeciste al Señor? ¿Por qué echaste mano del botín e hiciste lo que ofende al Señor? (1Sa 15:16-19 NVI)
La palabra hebrea para “comunicarte” es «nagád» que significa denunciar. Samuel sale a confrontar a Saúl, a denunciar su pecado. Hoy en día escasean los que se atreven a denunciar y confrontar.
Una vez en España hablé con un ministro de alabanza muy famoso. Estábamos hospedados en un hotel y me llamó para invitarme a McDonald’s. Dios me había dado muchas veces palabras para él, así que cuando me invitó me quedó claro que era el momento para decírselo. Estando en el restaurante le dije: “Oye hermano, te voy a compartir lo que Dios me dijo que te dijera.” “Dime Chuy”, me respondió. “Te has corrompido. Has torcido la Palabra de Dios. Has construido un ministerio grande pero sin Él. ¿Estás dispuesto a renunciar a todo eso que has construído y seguir a Dios?” Me dijo que Dios le había hablado ya tres veces por medio de diferentes personas y que lo iba a analizar. Sin embargo le dio la espada a Dios, no reaccionó a la denuncia. Aquí Samuel denuncia que Samuel le ha echado mano al botín. Hoy en día la historia es la misma: hay muchos ministros que miran únicamente el botín, la ganancia.
Como si fuera telenovela
¡Yo sí he obedecido al Señor! insistió Saúl. He cumplido la misión que él me encomendó. Traje prisionero a Agag, rey de Amalec, pero destruí a los amalecitas. Y del botín, los
soldados tomaron ovejas y vacas con el propósito de ofrecerlas en Guilgal al Señor tu Dios. (1Sa 15:20-21 NVI) . Aquí Saúl se comporta como en las telenovelas, cuando la esposa se encuentra al marido con “la otra” y éste intenta justificarse diciendo “¡Esto no es lo que parece! Mi amor, no es lo que estás pensando.” Es obvio lo que está sucediendo, pero igual trata de justificarse. Saúl lo intenta, y lo hace culpando otra vez al pueblo. Supongamos que realmente fue el pueblo quien retuvo parte del botín: igual era responsabilidad del rey detenerlos y conducirlos a la obediencia a Dios. Ay del pastor que no estorba al pueblo de descarriarse de los caminos de Dios. En el día del juicio, ante el tribunal de Cristo, no va haber nadie contigo. Vas a estar delante de Él tú sólo rindiendo cuentas por tus obras. Todos vamos a comparecer delante del tribunal de Cristo. ¿Estás listo? ¿Qué le dirás?
Rebeldía y Arrogancia: Adivinación e Idolatría
Samuel respondió: “¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan *holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros. La rebeldía es tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría. Y como tú has rechazado la palabra del Señor, él te ha rechazado como rey.” ¡He pecado! admitió Saúl. He quebrantado el mandato del Señor y tus instrucciones. Los soldados me intimidaron y les hice caso. Pero te ruego que perdones mi pecado, y que regreses conmigo para adorar al Señor. (1Sa 15:22-25 NVI) .¿En qué se complace más Dios? ¿En que dejes de comer carne (por la cuaresma) o en que dejes de mentir? ¿En un rito externo o en una actitud interna? El precio del discipulado es hacer la voluntad de Dios. Si Dios te dice algo y no lo haces, es rebeldía, y aquí dice que es equivalente al pecado de la brujería. La arrogancia, la obstinación, es persistir en un error. Si persistimos en algo, dice Dios que es como idolatría delante de Él. Saúl sigue con sus escusas y clama a Dios con supuesto arrepentimiento. Pero le pide perdón a Samuel, no a Dios. El único que puede perdonar pecados es Dios.
Discernimiento
Samuel tenía discernimiento, no creyó en la palabrería de Saúl. Discernimiento es distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo vil y lo puro. Hoy en día hace falta más discernimiento. Recibí un e-mail donde un muchacho me preguntó “¿Qué tan malo es que esté fornicando con mi novia?” ¿Qué tipo de pregunta es esa? ¿Qué tan cauterizado está el corazón? Le respondí: “Tan malo es, que vas directo al infierno.” No voy a regresar contigo le respondió Samuel. Tú has rechazado la palabra del Señor, y él te ha rechazado como rey de Israel. Cuando Samuel se dio vuelta para irse, Saúl le agarró el borde del manto, y se lo arrancó. Entonces Samuel le dijo:
Hoy mismo el Señor ha arrancado de tus manos el reino de Israel, y se lo ha entregado a otro más digno que tú. En verdad, el que es la Gloria de Israel no miente ni cambia de parecer, pues no es *hombre para que se arrepienta. ¡He pecado! respondió Saúl. Pero te pido que por ahora me sigas reconociendo ante los *ancianos de mi pueblo y ante todo Israel. Regresa conmigo para adorar al Señor tu Dios. Samuel regresó con él, y Saúl adoró al Señor. (1Sa 15:26-31 NVI) Saúl aquí estaba pensando en su imagen delante de las personas, en su reputación, igual que muchos políticos y ministros. Al final, la Biblia dice que Saúl adoró al Señor. ¿Ustedes creen que Dios recibió esa adoración? ¡No! Adoración de labios no es recibida por Dios si no es acompañada de un corazón humillado.
Duro con el Pecado
Mientras Saúl estaba “adorando”, Samuel completó la orden que se le había dado a Saúl.
Luego dijo Samuel: Tráiganme a Agag, rey de Amalec. Agag se le acercó muy confiado, pues pensaba: “Sin duda que el trago amargo de la muerte ya pasó.” Pero Samuel le dijo: Ya que tu espada dejó a tantas mujeres sin hijos, también sin su hijo se quedará tu madre. Y allí en Guilgal, en presencia del Señor, Samuel descuartizó a Agag. (1Sa 15:32-33 NVI) .
Agag aquí simboliza el pecado, y Samuel trató drásticamente con Agag: lo hizo pedacitos. Dios trata drásticamente con el pecado, no podemos jugar con él.
Sin Trato
Esa fue la última vez que Saúl y Samuel se vieron:
Luego regresó a Ramá, mientras que Saúl se fue a su casa en Guibeá de Saúl. Y como el Señor se había arrepentido de haber hecho a Saúl rey de Israel, nunca más volvió Samuel a ver a Saúl, sino que hizo duelo por él. (1Sa 15:34-35 NVI)
Samuel no volvió a tener trato con Saúl. ¿Por qué? Porque ya no tenían nada en común. San Pablo nos dice que no debemos tener trato con personas que dicen ser hermanos pero toleran el pecado en sus propias vidas y en la de los demás: ni siquiera deben juntarse para comer. (1Co 5:11)
¿Notan hasta qué punto es importante para Dios que sus discípulos le obedezcan?
Tomemos el ejemplo de Noé y de Moisés:
Y Noé hizo todo según lo que Dios le había mandado. (Gen 6:22 NVI)
Moisés hizo todo tal y como el Señor se lo mandó. (Exo 40:16 NVI)
Queremos ser hijos obedientes, Señor.
Categorías: Verdaderos Discípulos