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“Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el viñador. (Jua 15:1)
¿Por qué Jesús usó una vid para darnos este ejemplo? ¿Por qué no un manzano, o una naranja? La palabra “vid” viene del término celta “vitis” que significa conocimiento. Jesús está diciendo aquí: “Yo soy la vid, yo soy el conocimiento.” Cristo vino a darnos el conocimiento del Padre. Espero que con esto sean alentados sus corazones, y unidos en amor, alcancen todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir, de Cristo (el Mesías), en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. (Col 2:2-3) .Las características físicas de esta planta no son menos importantes para entender por qué el Señor afirma ser La Vid; vamos a analizarlas a continuación:
Eternidad de Cristo y Su Salvación
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La vid es una planta que puede vivir más de 100 años. Esto nos habla de la eternidad de Cristo. Cristo es eterno y Cristo ofrece eternidad. 1 Juan 5.11 dice “… que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en Su Hijo.” Cristo nos ofrece vida eterna, ¿quién cree que nos puede ser quitado lo que Él nos dio? La salvación que Cristo nos ofrece es eterna y por tanto no se pierde. Si eres realmente salvo, nacido de nuevo, eso es eterno. Jesús mismo dijo que nadie podía arrebatar a sus ovejas de su mano:
“Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y Me siguen. “Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano. “Mi Padre que Me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. (Jua 10:27-29)
Una Vid Verdadera, otra Venenosa
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Recientemente salió a la venta la llamada “Biblia de la Prosperidad” y también la “Biblia Positiva“. Es claro que estas Biblias no alimentan al Cristiano, porque están tramposamente orientadas a conseguir que la Escritura -usada fuera de contexto- armonice con los deseos mundanos, se busca que la Biblia “diga” lo que las multitudes quieren oir. Mas de Cristo no va a fluir algo que no sea la Palabra de Dios. En Isaías 5:1-21 vemos cómo el sembrador sembró uvas y le salieron agrias, venenosas. El Cristianismo está contaminado con uvas venenosas. Jesús comienza este pasaje de Juan 15 diciendo “Yo soy la vid verdadera“, porque hay otra vid falsa cuyo tronco es venenoso. “Porque la vid de ellos es de la vid de Sodoma y de los campos de Gomorra; Sus uvas son uvas venenosas, Sus racimos, amargos”. (Deu 32:32). No tomemos de la vid del mundo, del hombre o del Diablo. Tomemos únicamente de la Vid que es Jesucristo. ¿Te estás alimentando de la Vid verdadera?
Dice Juan 15:1 que el Padre es el Labrador. Dios Padre cuida eternamente la Vid que es Cristo, para que eventualmente nosotros, las ramas, demos uvas, fruto.
Propiedades Curativas de las Uvas
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Semillas
En cada uva hay una semilla, y en cada semilla el código genético para producir otra vid. Igualmente en nosotros los nacidos de nuevo están la Palabras de Vida que pueden sembrarse en los corazones de los demás y reproducir otros nacidos de nuevo.
Nos Poda
Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. (Jua 15:2 NVI)
En lo natural, ¿qué es podar? Podar es cortar, quitar ramas que estorban, con el propósito de fortalecer las ramas para que den más fruto. Dios cuida de nosotros y nos “poda” las ramas que no necesitamos porque nos quitan energía -la envidia o la mentira por ejemplo-. Eso no ocurre sin que experimentemos dolor, pero es bueno. Si Dios te está podando, es porque te está cuidando.
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Permanecer
Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. (Jua 15:3-4 NVI)
He observado que en Latinoamérica entendemos el término “permanecer” siempre con un límite: Voy a permanecer en este trabajo (e implícitamente pensamos “hasta encontrar otro”). Tal concepto no es el que se encuentra en este pasaje. En el original aparece el término griego “meno” significa “quedar indefinidamente“, lo cual nos habla de la eternidad. Jesús nos está hablando de quedarnos permanentemente con Él: Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará* en ustedes. (Jua 14:16-17 NVI) Con base en el Nuevo Testamento ya no debemos pedir “no quites tu Espíritu Santo de mi” -como lo hizo David en el Salmo 51- porque, si hemos nacido de nuevo, Dios nunca lo se apartará de nosotros. Es cierto que podemos entristecer al Espíritu Santo, incluso perder comunión y comunicación con Dios, pero Él nunca estará lejos. Lo dice Juan en su primera carta: si alguien es Cristiano, “Dios permanece en él, y él en Dios”.
“Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, «todo» lo que quieran pedir se les concederá. (Jua 15:5-7 NVI) .Aquí dice la Biblia que «todo» lo que pediremos se nos concederá. ¿Realmente quiere decir «todo»? Si pido algo fuera de la voluntad de Dios, ¿me lo dará? ¿Y qué si pido algo pecaminoso o algo que desviará mi corazón? No perdamos de vista el contexto de la afirmación: hay que permanecer en Él. Si una persona permanece en Él y en Su Palabra, entonces la mayoría de sus oraciones coinciden con la voluntad y la Palabra de Dios. Santiago nos dijo que cuando piden, “no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.” Un verdadero discípulo, por su comunión con Dios, sabe pedir: es por eso que recibe todo lo que pide, porque pide bien, no meramente para satisfacerse a sí mismo sino en armonía con el Padre.
Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. (Jua 15:8 NVI)
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